Maestros

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (VI) : Triste pero no vencido

Se desvanecen las ilusiones de Patoruzu. Aún así, el Diablo vuelve a fallar y ahora sólo le queda jugar su última carta.....
Y hasta aquí llegamos. La parte final corresponde a la entrada del 8 de septiembre de este año, y es la que dió lugar a la subida de toda la historia.

En próximos posts, una yapa de esta historia del indio.










VIUTI : Teodoro y mucho más

Pronto, cuando esté terminando este 2010, se cumplirán 21 años de la muerte de Viuti. Exactamente el jueves 28 de diciembre de 1989 fallecía, como consecuencia de un derrame cerebral y mientras se encontraba de vacaciones en Pinamar, Roberto López, tal su verdadero nombre. Tenía por entonces 45 años y el título de arquitecto.
Su conocimiento del mundo de la oficina (trabajó 18 años en un banco) lo volcó en aquella excelente tira llamada Teodoro y Cía, de la cual ediciones De la Flor publicó tres libros.
Tanto con la palabra (en esta tira) como en sus imagenes mudas, mostró siempre un humor muy inteligente. Trabajó además en Tía Vicenta, Satiricón y Humor Registrado, entre otras.
En estos escaneos tenemos un reportaje que se realizó para la revista dominical del diario La Nación y dos significativas tiras de Teodoro:
1) La publicada el mismo día de su muerte (luego el diario Clarín lo homenajearía durante cierto tiempo presentando nuevamente varias de las mejores tiras de Teodoro. Y más tarde será reemplazado por Prudencio -creación de Sendra- donde finalmente se impondrá Matías, quien al comienzo era un personaje secundario).
2) La del día siguiente, con la firma de sus colegas del diario, también a modo de homenaje.

Sobre Viuti ya volveré más adelante, porque ha sido uno de los verdaderamente grandes de nuestro humor gráfico.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (V) : Un amor para vencer a Patoruzu

El Diablo comienza a quemar las naves: Una bella pero discreta actriz seduce al indio para apoderarse de su fortuna. ¿Podrá?

El jueves, la última parte...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Carlos Garaycochea, el Maestro





Hace tiempo me dí un lindo gusto: Me inscribí en la Escuela de Carlos Garaycochea para cursar los dos años de Dibujo Humorístico. En el primero, tuve como profesor a Néstor Ibáñez (quien participó en las revistas de Ediciones Torino y en Humor Registrado, entre otras, y que me permitió fotocopiar ejemplares y dibujos de su colección) y en el segundo al mismo Garaycochea, hombre culto y refinado, además de exigente profesor, que nos hizo ver – por suerte – que no íbamos a asistir a sus clases para pasar el rato. Eran sábados en los que debía “madrugar”, ya que el horario era de 8 a 11 de la mañana. Pero me quedó una muy linda experiencia, no sólo por lo aprendido ( de paso, me dí cuenta de que son muchas las horas que hay que dedicarle al oficio para aprender de verdad, y a veces el tiempo no alcanza, pero igualmente hubo un par de trabajitos míos que le gustaron) sino también por las charlas entre alumnos y profesores - además de los mencionados también estaba el gran Oswal - en los quince minutos que teníamos de recreo.
En una de esas ocasiones, le recordé un dibujo suyo para la revista El Gráfico: El mismo se refería al velocista Ben Johnson, famoso por sus duelos con el célebre Carl Lewis. Aquel había vencido a Lewis en los 100m en los JJOO de Seúl (1988) y obtenido por lo tanto la medalla de oro en la especialidad. Al poco tiempo se supo que el ganador había ingerido sustancias prohibidas y, por lo tanto, le quitaron el premio y su adversario se quedó con la medalla. Causó gran impacto en su momento esta noticia y Garaycochea lo expresó a su manera: la ilustración (aproximada, no la recuerdo con tanta fidelidad, espero encontrar esa revista y publicar el dibujo un día) consistía en que dos hombres -uno a cada lado de Johnson- lo sostenían fuertemente mientras uno de ellos decía: “¡Che, avísenle al negro que la carrera ya terminó!” Y era desopilante ver al atleta tieso desde la cintura hacia arriba, con su mirada perdida y vidriosa, mientras sus “patitas” seguían moviéndose a toda velocidad como si la carrera continuase. Carlos se sonrió – evidentemente recordaba bien ese trabajo – y la charla continuó por otros caminos.
Hace poco, a principios de este mes, fue más que merecidamente homenajeado en la Alianza Francesa (se iba a realizar en el Museo de Boca Juniors, pero como ese día había partido lo trasladaron a la otra institución). Me hubiese gustado asistir, pero no me fue posible.
No se pierdan sus palabras en ese día:
http://www.youtube.com/watch?v=hldbGfaiOXs&NR=1



Carlos tiene un amplia trayectoria: Es egresado en 1949 de la Escuela Nacional de Bellas Artes (donde tuvo como profesores a Alejandro Sirio y Eugenio Daneri y como compañeros a Antonio Pugía y Aldo Severi) y se dedicó al dibujo humorístico participando en revistas como Billiken, Rico Tipo, Avivato (publica Sonambestia y Paviolo), Popurrí, Dr. Merengue,Cosquillas, Federico a Casa, Telecómicos, La Hipotenusa, Satiricón, Chaupinela, Patoruzu, Humor Registrado, la mencionada El Gráfico y en los diarios La Nación, Crónica, El Mundo, El Cronista Comercial y Tiempo Argentino.
En la radio fue intérprete y libretista en diversas emisoras. También formó parte de diversos programas televisivos como Humor Redondo, La Tuerca, Los Hijos de López, Desayuno, etc.
Fue presidente de la Asociación de Dibujantes de la Argentina, profesor de dibujo en la escuela Fernando Fader, en la Panamericana de Arte y en la Esc. Nacional de Bellas Artes, además de realizar exposiciones individuales y colectivas y trabajos de publicidad.


Algunos de sus libros son: Los deportistas son una risa 1 y 2, ¿Dónde vamos a parar?, Un vacío imposible de llenar, Don Gregorio, Catalina y otros ilustrando textos, como Diccionario del humor psicoanalítico, ¡Oh!, Como parecer culto, etc.
En 2005 realizó una gran exposición en el Palais de Glace – titulada Los Dos Garaycochea - donde expuso sus pinturas (que, debo confesarlo, pensé que serían de décadas pasadas, ¡gran error!, eran totalmente actuales, así que a los 77 años – en ese momento - mostraba toda su energía y talento), sus clásicos dibujos de humor y una maravillosa serie de bocetos donde desplegaba su amplia libertad creativa.

Para terminar, rescato las palabras de Roberto Fontanarrosa en el prólogo que le dedicó para el libro Los deportistas son una risa 2 (2005) :

"Todavía me acuerdo. Con Fernando y Daniel estaríamos en los primeros años del secundario (...) esa tarde el comentario giró en torno a la página de humor de El Gráfico, a cargo de Garaycochea. Recuerdo especialmente a Fernando, riéndose de un chiste sobre unos andinistas, señalando las caras de los tipos, los ojos, las expresiones (...) Lo cierto es que, cuando nos reíamos de los andinistas aquella tarde (...) yo no sabía que, con el tiempo, me convertiría en dibujante y, más sorpresivamente, de humor (...).
Hoy somos amigos con Carlos. Y, cosas de la vida, me distinguen encargándome el prólogo de este libro. Lo tomo como parte de pago de la deuda de agradecimiento que tengo con él, por haber sido en mis comienzos mi maestro, involuntario y a la distancia. El Garayco, posiblemente, ignora que, cuando en la Feria del libro de Buenos Aires se me acercan chicos y me dicen, a título de presentación, "Soy alumno de Garaycochea", yo les respondo orgulloso, "Yo también".

Garaycochea, Un vacío imposible de llenar, Biblioteca Grandes Humoristas Argentinos, Hyspamérica, 1988.
Vásquez Lucio, Oscar, Historia del Humor Gráfico y Escrito en Argentina (Tomo II), Eudeba, 1987).
Garaycochea, Los deportistas son una risa, Ediciones de la Flor, 2005.
Catálogo "Los 2 Garaycochea", Palais de Glace, 2005.
Nando Cartoonista (imagen "Homenaje a Garaycochea").

jueves, 23 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (IV): Patoruzu apuesta algo más que su dinero.

La nueva estrategia del Diablo consiste en que Isidoro lleve a su ahijado a una timba, con la idea de hacerle "jugar hasta el poncho". El indio acepta, pero tiene una carta "bajo el poncho"...

Ada Falcón: Tal vez esta entrada no tenga nada que ver, pero...



Anoche, en el programa de Telefé Lo que el tiempo nos dejó - donde el tema fue la particular vida de la cancionista Ada Falcón- participaba mi primo Javier Vargas como integrante de la orquesta típica. El es un excelente bandoñeonista y viene creciendo constantemente. Recordaba entonces, haber visto hace un par de años el muy elogiado documental Yo no sé lo que me han hecho tus ojos, también sobre la vida de Falcón, donde el título se refiere al vals del mismo nombre, composición de Francisco Canaro -tormentoso amor de Ada - inspirado, según dicen, en los ojos verdes de la cantante.

¿Y esto qué tiene que ver con la historieta humorística?. Ocurre que de a poco vengo catalogando material de mis revistas y de pronto recordé que en una ¡Aquí Está! venía un artículo sobre Ada. Tras la película antes nombrada me interesó mucho su misteriosa vida y por eso, en este número de la revista (242, del 12 de septiembre de 1938), además de consignar que aparece Conventillo (de Torino) , un dibujo de temática política de Villafañe y una ilustración humorística de un tal Hugo Mantecón, marqué un comentario sobre Ada Falcón.

Por ese entonces, Gardel ya había muerto y la artista estaba a pocos días de desvincularse laboralmente de Canaro, probablemente - y de acuerdo con la obra que interpretaron magníficamente Julieta Díaz y Leonardo Sbaraglia - porque en cuanto a sentimientos la sangre ya había llegado al río. Por eso es que lo que comenta el periodísta en el artículo no debe ser casual, más bien un síntoma claro de lo que a ella le estaba pasando.

La cuestión es que gracias a la búsqueda específica de historietas humorísticas, hallé este bello material. Es una pequeña muestra del poder de la investigación, de cómo se pueden ir atando cabos, haciendo deducciones, encontrando aspectos impensados. Porque además, también me ha sucedido el hecho inverso: buscando artículos históricos, me he encontrado con revistas o libros donde algunas de sus ilustraciones son, por ejemplo, caricaturas políticas (necesitaba datos sobre los escritores exiliados en Uruguay durante la época de Rosas y hallé una nota sobre dibujantes en la misma condición, con las respectivas caricaturas burlándose del Restaurador).

Este tipo de trabajos suele ser arduo, aburrido si se quiere, pero cada vez que se produce un hallazgo, la felicidad es maravillosa.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reportaje al Director del Museo del Dibujo y la Ilustración en la revista El Arca

A pesar de que no es mi idea realizar entradas con material de otros sitios, a veces, casi ocultos, aparecen textos de interés que vale la pena reproducir. En este caso, se trata de un reportaje a Hugo Maradei, presidente del Museo del Dibujo y la Ilustración. Esta entidad, poseedora de una gran colección de originales, ya lleva realizadas varias muestras, entre ellas "Bicentenario, 200 años de Humor Gráfico" (clickear en la primera de las etiquetas, abajo). También ha homenajeado a Ferro, Lino Palacio, Divito y a la revista Patoruzu. En este blog, a la izquierda, encontrarán el link.
Por último, la nota fue tomada de la revista El Arca (http://www.elarcaimpresa.com.ar/) números 63/64. Allí se pueden también leer reportajes a Caloi, Sendra, Rep, Mordillo y algunas notas sobre nuestra historieta, además de muchos otros y variados temas.

HUGO MARADEI, FUNDADOR DEL MUSEO DEL DIBUJO Y LA ILUSTRACIÓN
El reino de papel
Ana Larravide*


Rodeado de cosas buenas para ser miradas, Maradei tiene una redonda cara
de cordial bodeguero o de rey bondadoso. Borges imaginaba el paraíso
bajo la forma de una biblioteca; él lo imaginó formado por preciosos dibujos,
y lo concretó: ha reunido ocho mil dibujos y grabados. Su paraíso es ambulante: lo lleva de norte a sur por la república para “enseñar a mirar”. El Museo del dibujo y la ilustración se instala ocho veces al año en sitios diferentes.
Catálogos, libros de artistas, carpetas de dibujos esperan como barcos en puerto el día de partir, en viajes de un par de meses, aquí o allá. El museo del dibujo, mientras no está expuesto en un lado o en otro, tiene apariencia de hogar. En ese hogar Maradei cuenta que –en coincidencia con el buen año del Búfalo en que él nació, 1949– hubo en la Argentina un movimiento importantísimo de arte, en la universidad de Tucumán. Lo lideró Lino Spilimbergo que hizo un proyecto: él enseñaría pintura, Pompeyo Audivert, grabado y Lorenzo Domínguez, escultura. Y se le ocurrió nada menos que invitar a Picasso.


—Atreverse a proponerle a Picasso que diera clases en Tucumán, ¡fijate lo que era la Argentina en ese año 49! Picasso –que por esa fecha estaría lo más entretenido dibujando faunos en Antibes– dijo que no vendría pero recomendó a un dibujante húngaro, Laszlo Salay. (Esa carta de Picasso fue expuesta años después en una muestra del tucumano Aurelio Salas). Así que el húngaro vino para trabajar de profesor y estuvo acá unos cuantos años: modificó la técnica del dibujo y creó la historia de toda una escuela. Sus enseñanzas, a través de Spilimbergo, formaron a ese dibujante mayor que es Carlos Alonso (¡que tiene mucho más de Salay que de Spilimbergo!) En el 2004 hubo una muestra de tarjetas del Quijote, en el museo Sívori, dibujadas por Alonso. Para mí, su trabajo cumbre. Los originales –considerados a la altura de los de Gustavo Doré y Picasso– si no me equivoco son de la Fundación Jacobo Fiterman.

—Es impresionante la cantidad de publicaciones argentinas hechas por dibujantes.

—¡Sí! Hemos podido hacer 40 muestras en cinco años, veinte en Buenos Aires y veinte en todo el país. Ahora, en el Sívori, desde el 21 de noviembre hasta febrero haremos la “Muestra Bicentenario: 200 años de humor gráfico, desde 1810”. Con originales de Henri Stein, Eduardo Sojo, José María Cao, Dante Quinterno, Molina Campos, Roux, Divito, Quino, Breccia, Hugo Pratt, Caloi, Kalondi, Fontanarrosa... Entre los dibujos más antiguos estarán los de Bacle...

—¡Tan graciosas, esas mujeres con sus peinetones de dos metros, que dejaban tuertos a quienes se les cruzaban!

—César Hipólito Bacle hizo una serie de trajes y costumbres de Buenos Aires. Después, otra con seis láminas, todas en situaciones cómicas con esos peinetones.

—El Museo del dibujo incluye a pintores…

—Sí, tenemos un área de plástica: originales de Raúl Soldi, Antonio Berni, Líbero Badii, Luis Seoane, Raúl Carpani, Ennio Iommi, Alonso, Quinquela Martín, Luis Scafatti... grabados de Spilimbergo, de Pompeyo Audivert, Frans Masereel, Clément Moreau...

—¿Llamar caricaturistas o humoristas a grandes dibujantes, los disminuye?

—Para nada. Lo que pasa es que aquí hay que revalorizar como arte la caricatura o el dibujo satírico. El año pasado nos invitaron a una muestra en el Centro Nacional de la Imagen de Francia, sobre historietas... Fui y quedé fascinado por su amor a lo que llaman bande dessinée o Neuvieme-art y está considerado como muy importante: alguien que allá se precie de persona culta tiene en su biblioteca un sector dedicado a la historieta.
La historieta, su esquema, tiene mucho que ver con el cine: son los cuadros del cine. De hecho hay buenos ejemplos que fusionan esto, como Las trillizas de Belleville (el tema es la vuelta ciclista, en Francia) o Los trescientos.
El dibujo suele ser relato de una situación, la historieta... completa esa posibilidad. Los “cuadritos” son algo cautivante que ha tentado siempre a grandes dibujantes y pintores.

—En Uruguay, Rafael Barradas hizo preciosas historietas para niños. Y dibujó así un juicio penal verdadero... dibujó cuadro por cuadro todo el caso.

—Sí, es una forma de expresión interesantísima. A mí me llamó la atención, en esa muestra francesa, su magnitud: era la mitad de la feria del libro de Buenos Aires, solamente dedicada a eso. Ellos editan 6.000 títulos anuales en formato de historieta, tanto seria como de humor. Bueno, para colmo, al visitar el Louvre encuentro en su librería todo un sector dedicado a este tema y otro muy grande dedicado al dibujo satírico del siglo XIX. ¡No sabés todo lo que hay allí! He traído material sobre el dibujo satírico del siglo XIX en Francia y una colección de revistas donde trabajó Daumier, fundamentalmente caricaturas. Casi todos los grandes artistas fueron ilustradores: inclusive te diría que muchos vivían de la ilustración. Pintaban... pero el medio de ganarse la vida al cual tenían acceso más fácilmente era ése: avisos, portadas...

—Incluso creaban técnicas adecuadas, como Toulouse-Lautrec: sus afiches, con colores planos para imprimir uno por vez...

—¡Claro! Ahora el mundo ha cambiado y la televisión se ocupa de difundir productos. Pero hasta hace muy poco la publicidad gráfica era el medio por excelencia. Daba trabajo a mucha gente.

—En Montevideo hubo unos famosos catálogos (para compras por correo): los catálogos del London París: con vestidos, herramientas, juguetes ¡todo dibujado! Me gustaba copiarlos o pintarlos.

—Con ilustraciones de cuentos nacimos, nos criamos con historietas... ¡es algo que a todos nos gusta! lo llevamos en nuestro interior, en nuestro corazón. Por eso cada vez que hacemos una muestra tenemos llegada a toda la gente, porque recuerdan los momentos de la infancia o de la adolescencia. A mí me gustaban los libros de la colección Robin Hood... los dibujos de Harold Foster del Príncipe Valiente... De ésos no hubo originales aquí, en Buenos Aires: mandaban las películas, para imprimir.

—¡Qué minuciosidad en esos dibujos! ¡Lo mismo Hergé! en Las aventuras de Tintin: si aparecía un jarrón chino ¡era un jarrón Ming, perfectamente estudiado!... o el dibujo de una alfombra persa o lo que fuera: todo, perfecto. Especialmente notable era que todos los cuadritos de una misma página entonaban entre sí, ¡como si toda la página formara un solo dibujo! Josette Baujot era la colorista de Hergé.

—Los dibujos son parte de nuestra historia cultural. Por suerte ahora se les está dando un poco más de bolilla a estos temas, los temas gráficos. Eso nos enorgullece. Hemos entusiasmado a otra gente... En el interior, que no tienen tanto material, lo aprecian muchísimo.
Ponemos especial cuidado en que puedan ver trazos, estilos, y también nos interesa mantener visibles los detalles para imprenta, las correcciones...

—A veces hablás en plural, como el Papa ¿por qué?

—¡Porque todo esto no lo hago solo! Otras personas aportan entusiasmo, esfuerzo y me ayudan: Elsa de Oesterheld, Juan Sasturain, Guillermo Roux, mucha gente muy amable. También mi amigo Andrés Cascioli, hasta hace poco... Hará unos diez o doce años que empecé a coleccionar fuertemente. Un día, en el 2004, vino a casa a ver historietas un amigo de un amigo. Resultó ser Horacio González, que por entonces era vicedirector de la Biblioteca Nacional, y el mismo día en que lo conocí dice: La verdad que con esto tendrías que hacer una muestra!... Sí, sería interesantísimo...
Bueno ¿por qué no la preparás? Me puse a pensar unos días y se me ocurrió empezar por Caras y Caretas, de la cual tenía alrededor de cien originales directos o de gente que había actuado allí –de 1898 a 1940– que fueron prácticamente todos los plásticos argentinos de esa época. Hicimos esa exposición en octubre de 2004. Seis o siete meses después Caras y Caretas revivió. Ya la tendrían en mente, pero... lo estimulamos. La publicación actual tiene un defecto, me parece: la revista satírica tiene que ser contra el poder, cualquier poder que sea; y ésta es... pro-poder. Ya pasó en otra época con la revista Caras y Caretas durante la presidencia de Perón, alrededor del 50: la rehabilitó pero... para usarla como medio de propaganda, dos o tres años. ¡El dibujo satírico tiene que ser mordaz y contra el poder! si no, no tiene ningún sentido: no puede servir para hacer loas.
Fijate que ironizaban sobre gobiernos mucho más poderosos que los actuales. Si yo te muestro este dibujo, de una muestra que hicimos en el Borges hace unos años... ¡es Roca! ¡Roca estaba en pleno uso del poder! y ¡si tendría poder! Sin embargo, lo han dibujado en medio de terribles alusiones: su cuñado Juárez Celman, muerto políticamente... la Constitución atravesada... sables... En comparación, qué poco tendría que molestarse nuestra Presidente, ante un dibujo de Sábat.

—Menchi usa recursos plásticos porque le son útiles como formas: alas, leones, vaquitas... Tiene una caja de sellitos de goma, que usa como manchas oportunas, aquí o allá. Le importa resolver un buen dibujo, una buena forma con manchas y líneas, texturas. Usa –como invento propio, creo– Lord Cheseline en la acuarela: para que el color mantenga transparencia y al mismo tiempo espesor de pintura al óleo, ¡que se note la pincelada! Vive inventando trazos, texturas que den como resultado estupendos dibujos. La mordacidad, en él es un plus; lo fundamental es que sus dibujos son extraordinarios.

—Sábat ha colaborado mucho con nosotros. Su abuelo, que se llamaba Hermenegildo como él, empezó dibujando en Caras y Caretas. En su familia se da el interesante caso de que en cuatro generaciones haya tres dibujantes de alto nivel internacional: él, su abuelo y su hijo, Alfredo.
Con Menchi comparto la admiración por un expresionista alemán: Frans Masereel.
En cuanto a los argentinos, al firmar el contrato con el Sívori por la Muestra del bicentenario, me preguntaron qué tengo pensado para el año siguiente. Me pareció oportuno proponer una muestra de ilustraciones argentinas, de libros que nosotros tenemos. Mirá los nombres... Castagnino, con su visión de Martín Fierro, que es una imagen nuestra tan fuerte...

—¿Cuál es tu preferido?

—Si tuviera que elegir uno, realmente, diría que Carlos Alonso es el que más me llega... su línea, la sensibilidad de su trazo. También me gusta mucho –y tenemos de él una colección muy importante– quien fue el padre de los caricaturistas: José María Cao, un gallego que sabía muchos oficios (maestro, escultor...) En 1886 llegó a Buenos Aires y al principio hacía caricaturas por la calle, por Paseo Colón, para vivir. Después trabajó en Don Quijote, con otro español, Eduardo Sojo. Y junto con Álvarez fundó la revista Caras y Caretas en 1898, y en 1912 hizo Fray Mocho. Sus “Caricaturas Contemporáneas” tuvieron fama internacional. Cuando fue el Centenario de la Independencia él hizo en la revista El Hogar una recopilación de La caricatura en la Argentina, a mediados de 1916... ¿Cómo parar de hablar de Cao?... fue el dibujante principal de Caras y Caretas. Pudimos exponer su obra, hace un par de años, por todo el país. Era la colección de su nieta. Mostramos trescientas obras. Tenemos previsto para este fin de año, llevarla a Galicia, invitados por la Xunta.
Por su lado, Eduardo Sojo era otro español; firmaba Demócrito. Hizo Don Quijote, una revista de crítica política, que duró hasta 1905. Juárez Celman le prohibió a Sojo que hiciera su caricatura... entonces, como el presidente era cordobés, Sojo comenzó a simbolizarlo como “el burrito cordobés”, que se hizo famoso. A Roca lo dibujaba como un zorro; a Uriburu como un búho. Creo que inspiró una manía zoológica porque a muchos políticos les siguieron poniendo sobrenombres animales. En fin, que estos dos españoles dejaron huella muy fuerte con sus caricaturas políticas.

—Goya, antes de 1830 (porque en ese año, creo, se murió) ya retrataba reyes españoles en poses muy pomposas, pero... bien mirados: ¡caricaturizaba a los pobres Borbones!

—Y sus “Caprichos” –brujas, monstruos– ¿no parecen vanguardia del surrealismo? Se me ocurre que los dibujantes satíricos fueron vanguardistas en el más claro sentido. Haciendo esos dibujos... jugaban más... satirizaban las costumbres. El dibujo satírico del siglo XIX es una joya dentro de nuestra colección. Inclusive por la forma en que lo adquirimos. Cuando estaba en Francia conocí a un librero que me comentó que hacía poco había muerto un coleccionista y nos ayudó a adquirir buen material a precios accesibles. Al ver esas obras (esto es una opinión mía) deduje que los grandes movimientos plásticos del siglo XX tienen una gran influencia del arte satírico ¿no?: el surrealismo, impresionismo, el dadaísmo, incluso el cubismo.

—Tus dibujantes satíricos europeos hicieron lo suyo; pero los norteamericanos popularizan las tiras semanales: ¡en blanco y negro, todos los días, y en colores los domingos! Y usaron el “Continuará”... Me han contado y me hizo mucha gracia que la primera fue una historieta sobre un boxeador, “Jimmy y su discípulo El Ternero de las Pampas” ¡Qué nombre!

—Ésa fue de González Fossat, “la primera historieta deportiva: El Ternero Mamón de las Pampas y Jimmy, su entrenador”... en vez de plata acumulaban derrotas. Es que había de veras un boxeador al que le decían “El toro de las pampas”, que peleó un título mundial en los años 20. “Jimmy y El Ternero” fue anterior a Patoruzú.

—¡Patoruzú! ¡Llegamos a Dante Quinterno!

—De Quinterno tenemos una colección muy importante: la revista Patoruzú número uno y hasta dibujos anteriores a esa publicación. Porque Patoruzú fue primero un indio tehuelche, que adoptaba Don Gil Contento –otro personaje de Quinterno– que aparecía en Crítica. Tenía un nombre tan complicado que el buen don Gil, para simplificar, le puso Patoruzú (en vez de Curugua-Curiguagüigua). Ahora llevamos una muestra de treinta dibujos al Museo Histórico de Junín y otra a Santa Cruz. Nos conectamos a través de la Feria del Libro, que cumple una función de relación muy importante.
“Demócrito, a Roca, lo dibujaba como un zorro, a Uriburu como un búho. Creo que inspiró una manía zoológica porque a muchos políticos les siguieron poniendo sobrenombres de animales.”

—¿Qué nos dirás de los almanaques que Molina Campos hacía para Alpargatas?

—Molina Campos es extraordinario, un genio. No tenemos mucha obra suya. En el diario La Razón en el año 1929, publicaban una serie suya que llamaban “Los trogloditas”... Él estuvo en los Estados Unidos y, seguramente, “Los picapiedras” salieron de sus trogloditas. La última exposición de Molina Campos, en el Museo de Bellas Artes, mostraba una serie suya sobre jazz, con el mismo estilo de los almanaques...

—En Barcelona es muy popular un dibujante que se llama Jordi Lavanda. Nació en Mercedes (Uruguay) así que sería oriental como Gardel. Me atrevo a pensar que sus padres, cuando se fueron a vivir a España llevarían en la valija revistas de Divito: vi en el MALBA una exposición de Lavanda, y sus chicas parecen sobrinas nietas de Divito...
“Los dibujos son parte de nuestra historia cultural. Por suerte ahora se les está dando un poco más de bolilla a los temas gráficos. Eso nos enorgullece y entusiasma a otras gentes...”

—Divito fue inigualable, como Molina Campos, otro caso sin antecedentes. ¡No existían esas chicas glamorosas! Salieron de su imaginación. Ahora es un estilo muy icónico que usan otros. Pero en 1940 no existían. En los años 50 ¡las mujeres ni siquiera usaban pantalones! En cambio ellas... hasta en sus diálogos, tan irónicos y desprejuiciados eran de un estilo nunca visto... ¡Divito fue un precursor de la liberación femenina!

—Nos has mostrado cientos de dibujos... de dibujantes. ¿Y dibujantas, como dicen que se dice ahora, no has coleccionado?

—Tengo obras muy buenas de Mariette Lydis... más fuertes y convincentes de lo que se suele conocer de ella. En tu próxima visita hablaremos sobre dibujantas.

*Periodista y dibujante.
Publicó en el semanario Brecha,
suplemento Cultural de El País (Uruguay), en Jaque y en la revista Posdata, de la que fue corresponsal.
En Buenos Aires en las revistas El Arca, Vinicius, en la recién nacida BAVoice y en Página 12.
Su sitio en la Web: www.larravide.com
Fotografía Naná Ribeiro

martes, 21 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (III) : Isidoro manipulado por el Diablo

En esta tercera entrega (de 6), el Diablo utiliza a Isidoro para tratar de destruir el cuerno. Por otro lado, un angel (Isidoro "bueno", su conciencia) intenta disuadirlo. Veamos cómo les va a ambos.

Continúa el jueves....

lunes, 20 de septiembre de 2010

"GRAN SEMANA SUELTA DE VIÑETAS"(Viñetas Sueltas 2010)

A través del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro me ha llegado la información completa de las actividades que van a desarrollarse desde el 23 de septiembre al 2 de octubre. El cronograma completo se puede ver en:



Se hablará sobre Art Spiegelman y Robert Crumb, estarán como conferencistas Juan Sasturaín, Carlos Trillo y Oscar Steimberg, se presentarán los libros El Infante Dante Elefante (J.J. Rovella) y Océano y Charquito (de Clara Lagos y Caro Chinasky), Banda Dibujada expondrá sobre sus actividades y mucho más.
En fin, actividades para todos los gustos, ya que así como es maravilloso rescatar nuestro pasado en materia de historietas, por suerte se puede hablar de un presente pleno de creaciones y proyectos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (II): El Diablo entra en escena

El indio comienza a utilizar el cuerno para salvar almas, situación que no pasa desapercibida para Satanás. Así, iniciando la lucha contra Patoruzu, comienza por el punto más vulnerable: Isidoro.



Continuará...