Maestros

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sábado, 4 de diciembre de 2010

La cola del diablo (IV)

Upa, con mucho coraje y responsabilidad, toma al toro por las astas y decide reemplazar a su hermano en la tarea solidaria que era habitual en éste y que ahora parece haber olvidado. Mientras tanto, Patoruzu sigue creyendo que el diablo cumplirá con su palabra. Pero será un gran error. Su enemigo empieza a llevar a cabo su maquiavélico plan.

Continúa la próxima semana...

2 comentarios:

  1. "Su AHIJADO eligió la carretilla como penitencia. Será un buen monje".... ese era el error, Luis. Debió decir PADRINO en lugar de AHIJADO. Genial la respuesta del indio: ¿Por qué no la hacés completa y llenás la carretilla?
    Es una pena que en las reediciones hayan mutilado todos esos cuadros con protagonismo de Upa, amén de muchas otras cosas.

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  2. Es verdad, Hernán. Raro que se les haya pasado a los autores.
    En tren de imaginar, un padrino es el responsable de su ahijado pero en este caso puntual es como que se invirtieron los roles debido al cambio de vida de Isidoro. Por ahí esto confundió al guionista. Aunque en rigor de verdad, siempre ha sido Patoruzu el que ha tenido que cuidar a su padrino, sobretodo cuando este se mete en líos, no?.
    Un abrazo. y gracias.

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